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El poder de las imágenes

La escritora norteamericana Susan Sontag en 2003 publicó el afamado libro Ante el dolor de los demás.
Referente en materia de fotografía, Sontag nos habla del papel que tiene este arte como testigo privilegiado del horror. Los testimonios de guerras que previamente habían dado la vuelta al mundo gracias a la mano experta del fotógrafo de turno, son ejemplo de ello.
Mucho antes de esas atrocidades, existieron otras que también apelaron a la imagen para poder transmitir dolor, sufrimiento, conciencia.
La esclavitud fue una de ellas.

I am not a man and a brother?

Así rezaba la leyenda que tenían los camafeos realizados por el artesano Wedgwood en 1787.

Esos objetos se convirtieron en el sello de la Sociedad Anti- Esclavista. La imagen es la de un negro arrodillado, vestido con un taparrabo, con sus manos y pies encadenados, suplicando con la vista en alto.

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También por esa época circularon folletos de cómo los esclavos viajaban hacinados en los buques negreros.

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Las imágenes tienen el poder de hablar sin decir, del anonimato -en muchos casos-, de las voces múltiples.

¿Qué hacer frente a la imagen? ¿Cómo responder frente al dolor ajeno?

Quizás una respuesta válida sea la de la propia Sontag cuando en su libro escribió que:

“No debería suponerse un «nosotros» cuando el tema es la mirada al dolor de los demás”

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Buscado

Hoy perdí un guante. Y no precisamente uno de esos de pelo de mono que puedo comprarle a cualquier senegalés que los ofrece sobre calle 7. No, este no es fácilmente reemplazable. Era distinto, con pespuntes, bien abrigado, forrado por dentro, de lana y cuerina –porque eso no era cuero, aunque la vendedora española me haya querido convencer de lo contrario-. Tenía un puño tejido lo suficientemente largo para que ningún chiflete entrara por la manga.

Hoy perdí un guante y aún no sé nada de él. Volví al lugar del desencuentro, horas más tarde, cuando ya se encendían las primeras luces. Caminé de esquina a esquina con la vista clavada en las baldosas y esquivando a skaters que se adueñaron de esa cuadra sin permiso previo. Miraba de un lado al otro, con la vaga esperanza de hallarlo perdido, ahogándose en la zanja, o semi enterrado en algún cantero. Hasta levanté sospechas. Buscaba, como Silvio Rodríguez busca a su unicornio desde hace décadas, con la diferencia de que yo no ofrecí recompensa. 

Hoy perdí un guante y ya lo estoy extrañando. Tanto o más que su compañero que aguarda su llegada dentro de un cajón en la más oscura soledad. Qué triste el destino de un guante. Ser separado de su par, por obra de un destino malicioso. Y mientras el que se va, casi exiliado, habrá de vivir una vida errante, el que queda sufre la condena de permanecer aislado, con nulas chances de volver a salir a la calle. Solo servirá de recuerdo, en mi caso de una Salamanca fría a la que habré de volver.

Hoy perdí un guante y ya lo doy por perdido. ¡Qué injusticia es vivir sin tu par, tu media naranja! Así como no hay Batman sin Robin, Chasman sin Chirolita, el Gordo sin el Flaco, mi guante derecho no puede seguir sin su izquierdo. Algún cretino se lo llevó, empecinado en arruinar mi día. Con él se fueron viajes, vientos y lluvias. Y solo me resta decir que al que le quepa el guante que se lo ponga.

Reflejo

Cruzaste la puerta cuando decía “no pasar”

Encontraste refugio en un cuarto sin luz

Te llamaron y no respondiste

Te pidieron que abrieras y no quisiste

Hay un espejo en el cuarto

¿Qué ves Camila?, te preguntaste

Y te viste

Te viste joven y guerrera

Te viste entre libros y lápices

Te viste con la valija en mano

Te viste despeinada y alegre

Te viste madre y abuela

Te viste arrugada y cansada

También te viste opaca

¿Qué viste Camila?, te volviste a preguntar

Te viste a vos misma

Mujeres (Eduardo Galeano)

Saltos en el Viento

Leer a Galeano es sumergirse en escritos breves pero intensos. El autor uruguayo nunca se anda con rodeos a la hora de escribir, y con poco transmite mucho. Ya lo dijo Shakespeare “Lo bueno y breve, dos veces bueno”.

En esta antología presenta mujeres de distintas épocas y continentes. Mujeres famosas, mujeres anónimas, bíblicas, de mitos y leyendas. Llenas de fortaleza, determinación, rebeldía, sueños y tristezas.IMG_8144.JPG

Así quien se anime a sumergirse en las páginas de este libro, se encontrará con historias conocidas, olvidadas o borradas. Prohibiciones ridículas, estigmas y prejuicios que el género femenino tuvo que soportar (y sigue soportando, todo sea dicho)

En algunos momentos no pude evitar llevarme las manos a la cabeza y no me quedó otra que reírme para no llorar, como en “Alarma: ¡Bicicletas! donde algunos médicos advertían que la bicicleta podía provocar abortos y esterilidad. Como afirmaba Philippe Tsié, mientras que otros colegas…

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Suerte para la desgracia

Fue un golpe seco. Muy fuerte. Fue el ruido de su cabeza contra el pasamanos. Después cayó, eso lo recuerdo muy bien. La gente empezó a gritar “ayuda” como si en ese túnel negro alguien pudiera venir a socorrer. La máquina seguía andando indiferente ante la muerte, si es que eso había sido una muerte. Por lo que escuché estaba tendida sobre el fuelle justo en la unión de dos vagones ¡Hay que tener mala suerte para caer justo allí! Qué mala puntería. Mire que el subte es largo, eh. ¿Qué si me acerqué? No, de ningún modo. No vaya a ser cosa que lo agarren a uno de testigo. Es más, todo lo que le estoy contando no lo sé porque haya estado cerca de esa mujer. Lo vi todo por el espejo ¿Cómo que espejo? Ese que está al lado de la puerta… ¿Nunca lo vio? Fíjese la próxima vez que suba… cuadradito, chiquito. Siempre me pregunté para que serviría y, mire usted, me viene a servir para ver la desgracia ajena…

 

Alicia Jurado: memorias y ficción

Nuevo número de la revista Plurentes, espacio en el que las artes se combinan con las letras.

En esta oportunidad, elegí escribir sobre la interrelación entre las memorias de la escritora Alicia Jurado y algunos de sus cuentos más populares.

Les dejo el link para que puedan leerlo. También lo encontrarán disponible es el repositorio de la UNLP Sedici.

https://revistas.unlp.edu.ar/PLR/article/view/4963/4211